Mascaró


Alea jacta est

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viernes, abril 13, 2007

Sobre citas, reminiscencias, hipertextualidad y plagios (¡No afanen, muchachos!)


En estos últimos dos años, sendos ganadores de concursos literarios argentinos fueron objeto de merecido escarnio, por haber plagiado en sus novelas premiadas libros de otros autores.

Es curioso que en ambos casos, no fueron los miembros del jurado -gente pretendidamente culta- quienes advirtieron el plagio, sino lectores que conocían los originales y denunciaron la indebida apropiación.

Si uno ha leído mucho -como es el caso generalmente de la gente que se larga a escribir- es posible que ciertas situaciones o conflictos le queden tintineando durante un tiempo, e inconscientemente pueda repetir al escribir ciertas frases, ciertas formas, ciertos estilos. En un tiempo, en mi adolescencia, fui Kakfa puro, Faulkner puro, Proust puro.

Un cuento que escribí tenía un final sacado de Sillotoe, lo cual era intencional, y como no había idea de publicarlo, no era delictuoso. MM, a quien se lo di a leer, me señaló rápida la substracción y no tuve más remedio que darle otro final.

La cuestión es que, sea por admiración al autor homenajeado, o simplemente porque siente que no puede superar esa idea, y apuesta a que el lector no haya leído al autor, la gente plagia. Es, sin duda también, una forma de demostrar su baja autoestima, ya que prefiere lo que escribió otro a lo que es capaz de escribir él mismo.

Después de todo no hay tantos temas, y siempre es más fácil recurrir a lo ya instalado.

Esto es común también en materia de autores de canciones populares y de música en general, donde a veces, si no se abusa, pasa más inadvertido.

Aquí Canaro, conocido compositor de tangos, era famoso porque iban autores desconocidos a llevarle sus tangos, él les decía: "déjenmelo que lo voy a ver", y si le gustaba lo registraba a su nombre, en una época en que los registros de autores no estaban todavía muy vigentes, y la gente confiaba más en el otro. Hoy no sucedería.

Siguiendo en el orden nacional, siempre desconfíe de que un tipo tan vulgar como Palito Ortega fuere capaz de componer una melodía tan rica y una letra tan poética como la de Sabor a ti. Pero si él lo dice...

Veamos ahora un poco las letras, y esta curiosa semejanza entre un tango de Cadícamo y un poema de Baudelaire.

Baudelaire:

Sois sage, ó ma Douler, et tiens plus tranquille. (Sé sabio, mi dolor, y quédate tranquilo)

Y Cadícamo:

¡Araca, corazón, callate un poco!

Por fin una curiosa coincidencia ahora entre dos compositores, uno francés, otro porteño.

El francés, el conocido músico y poeta George Brassens, dice al término de su canción Le parapluie (El paraguas):

Et tu es partie gaimente vers mon oubli. (y partiste alegremente hacia mi olvido).

Y Cadícamo, en Los mareados:

Hoy vas a entrar en mi pasado...

Especilistas en esto son los yanquis, que hasta se burlan de sí mismos, como si fuera gracioso. En Leven anclas, con Sinatra y Gene Kelly, José Iturbe está tocando un concierto de Tchaikowski en el Hollywood Bowl, aparece Sinatra y se pone a cantarlo. Iturbi le pregunta:

-¿Le gusta Tchaikowski?

-¿Tch.. qué? -contesta Sinatria.

-Tchaikowski, el autor de este tema.

-No -dice asombrado Sinatra- es de Rodgers & Hammerstein.

Al pobre Charles Trenet, el cine norteamericano le ha plagiado al infinito dos de sus más famosos temas, La mer y Que reste t'il de nos amours?, cambiando el título y sin por supuesto mencionar jamás su nombre.

Armstrong fue el primer yanqui en tocar La cumparsita, con el título de Kisses of fire

Vamos un poco a la literatura. Leyendo un libro de poesías de Drummond de Andrade (1902-1987), me encontré un par de curiosas coincidencias. Una favor y otra en contra.

Su poema Cançao amiga (Canción amiga) termina así:

Eu preparo uma cançao

Que faça acordar os homens

E adormecer as crianças.

(Preparo una canción

que despierte a los hombres

y haga dormir a los niños)

Chico Buarque compone posteriormente una canción que dice:

Quiero cantar una canción

Que despierte a los hombres

y haga dormir a los niños.

Y no puede pretextarse que Chico Buarque (1944-), compositor muy culto, hijo de un famoso historiador y filólogo, Sergio Buarque de Holanda (1902-1987), que escribió el primer diccionario filológico portugés, ignorara el poema de Drummond.

En un texto, uno salvaría el honor poniendo la frase entre comillas, o diciendo en nota al pie de dónde la tomó. Pero cuando uno canta no puede poner comillas.

Pero en otro poema, Canto ao homen do povo Charlie Chaplin, es ahora Drummond quien roba:

Eis o tenebroso, o viúvo, o inconsolado.

(Eres el tenebroso, el viudo, el inconsolado) (sin comillas, bastardillas ni ninguna otra aclaración).

Veamos ahora el bellísimo poema de Gerard de Nerval:

Je suis le ténébreux, -le veuf-, l'inconsolé,

Le prince d'Aquitaine a la tour abolie

Ma seule étoile est morte, et mon luth constellé

Porte le soleile noir de la Melancolie...

(Soy el tenebroso, -el viudo- inconsolado,

Príncipe de Aquitania con su torre abolida;

Mi sola estrella ha muerto, mi laúd constelado

Ostenta el negro sol de la melancolía...)

Quiero señalar que no me dedico a esto, que son unas pocas casualidades que he encontrado al azar de mis lecturas u oyendo música.

No quiero pensar lo que encontraríamos si nos dedicáramos a esto...

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3 Comentarios:

A la/s 1:51 p. m., Anonymous "REFRANES SOBRE PLAGIO" dijo...

Cliqueando sobre "REFRANES SOBRE PLAGIO" , puede leerse ídem, humorísticos e imperdibles, de mi autoría. Invita:profesoragarciafacino@yahoo.com.ar , teléfono (03482)15635531

 
A la/s 2:51 p. m., Blogger Elemental dijo...

Crab,

interesantísimo. Por favor, mande más gente en cana!

 
A la/s 9:43 a. m., Blogger Crab dijo...

Elemental: No, insisto, fueron casos que fueron surgiendo al compás de lecturas, y otros que ya estaban en la memoria. Canaro era un clásico muy conocido. Y habrá tantos...
Cada tanto alguien les tiende una trampa, pero hay grandes dificultades para ganar un juicio por plagio. Son juicios larguísimos, de larga y controvertida prueba.
Los que llegamos a conocer son aquellos en que el plagiario accede a un "arreglo" extrajudicial, donde el accionante tiene que elegir entre 100.000 ahora o 1.000.000 dentro de diez años o nunca.
Conozco de casualidad varios de estos casos.

 

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