Mascaró


Alea jacta est

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jueves, octubre 11, 2007

Los gremios y el espíritu de cuerpo


Hay instituciones mafiosas que olvidé mencionar en el post de ayer. ¡Son tantas!
Una es el organismo sindical. Siempre estas generalizaciones son injustas, convengamos. Pero hay una regla que no falla: cuando un gremio tiene un accionar mafioso, es un gremio que apoya al (y es apoyado por el) gobierno.
Voy a mencionar el último caso. Insólito: los invito a pensar en el absurdo que supone. En Ezeiza se detiene a un despachador de cargas por violar y robar equipajes. Se busca en el gabinete donde guarda sus pertenencias y se encuentra el material robado. Entonces sus compañeros hacen una huelga en apoyo del detenido -no olvidemos, detenido por robar- porque se violó su privacidad. Por supuesto, gran kilombo en Ezeiza, siempre coherente con la máxima que mencionábamos ayer: "cuanto a más gente jodamos, mejor".
Lo mismo pasa si un guarda de tren, un taxista, un enfermero de hospital, es detenido por golpear o robar a un pasajero o paciente, o en cualquier situaciòn en que un sindicalista sea detenido por razones justas. La conclusión es cristalina: ningún integrante de un sindicato adicto al gobierno puede ser detenido, no importa lo que haga.
Pero, recordemos, los gremios tienen una personería jurídica, que los habilita para actuar como tales y representar a sus afiliados. Esta personería es acordada por el Estado, una vez cumplidos ciertos requisitos que garanticen su efectiva representatividad. Por cierto, esto es relativo: quien otorga la personería es el Ministerio de Trabajo, casi siempre a cargo de un ex gremialista o ex abogado de algún gremio. De modo que el contubernio está asegurado: ni yo te jodo a vos ni vos me jodés a mí. Regla que los gremios, embriagados de poder, no siempre por supuesto respetan. Así llegamos al caso de que el gobierno (siempre ha sido así) le teme a los gremios (caso emblemático Moyano) y cede ante sus presiones.
El caso de los los encargados de propiedad horizontal (vulgo porteros) es para revolcarse de risa. Por supuesto, el sindicato pertenece al núcleo de adictos al kirchnerismo, como perteneció antes al menemismo.
La cosa pasa de la comedia a la farsa cuando se discute la suba de salarios.
Normalmente, un gremio discute con un representante patronal. O sea, los mecánicos automotores discuten con el representante de las fábricas de autos, los proyectoristas de cine con el representante de los exhibidores, etc.
¿Nunca pensaron con quién discuten los porteros? ¿Nunca se les ocurrió que ustedes, como propietarios -y por lo tanto empleadores- de los porteros tendrían que tener -siquiera teóricamente- la posibilidad de intervenir en esas discusiones? ¿Hay alguna asociación que represente a los propietarios de propiedad horizontal? Ah... ¿a nadie se le ocurrió? ¡Pues jódanse! A alguien se le ocurrió. ¿Saben a quién? ¡A un adminitrador! Y fundó una asociaciòn de administradores (hay varias, por cierto; esta de la que hablo es una de las menos representativas) que, por supuesto, adhiriò a los principios sagrados del kirchnerismo y fue admitida inmediatamente como primus inter pares.
Lo curioso es que cuando se discuten esos convenios, entre los porteros y esta asociación de administradores sui generis, los porteros se aumentan lógicamente su sueldo, y los administradores también. De modo que aquí te doy, aquí me das, y todo queda entre amigos.
Voy a vomitar y vuelvo.

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