Mascaró


Alea jacta est

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martes, noviembre 30, 2010

El cinismo de EEUU

Todos están azorado con las revelaciones de Wikileaks, que llenan los titulares de ayer y hoy, menos Crab.

Porque ¿revelan acaso algo que no supiéramos ya?

La política externa de EEUU fue siempre de apoyo a sus intereses, y variando conforme los mismos (y los tiempos) iban cambiando.

En un principio era el comunismo: todo debía estar supeditado a combatirlo.

Así, el apoyo a todos los sangrientos dictadores latinoamericanos, asiáticos y africanos.

En aquellas épocas de mayor sinceridad, el Presidente Roosevelt defendía al dictador Somoza afirmando: "sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Intervenieron en el derrocamiento del presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz y su substitución por una brutal dictadura militar. Arbenz había expropiado 390.000 Hs. de la United Fruit, que convenció al gobierno de Estados Unidos de que Arbenz era comunista.

Provocaron en Chile la destitución y asesinato de Salvador Allende, poniendo en su lugar a otro sangriento dictador, Pinochet.

En Bolivia, derrocan a los presidentes democráticos Paz Estensoro y Siles Suazo.

En Cuba, apoyaron a Batista hasta la llegada de Castro, a quien hostilizan desde entonces, intentando invadirlo en Bahía de los Cochinos, fracasada misión organizada por la CIA.

Invaden Granada con 7.000 marines para derrocar y asesinar a su presidente democráticamente elegido Maurice Bishop.

ídem en Guayana, contra el presidente Cheddi Jagan.

En Haití, apoyan el sanguinario Duvalier, quien es reemplazado a su muerte por Raúl Cedrán, elegido democráticamente. Lo derrocan.

La aburrida y reiterada lista sigue con Honduras, Méjico (al que le robaron medio país), Paraguay, Perú, Dominicana, Venezuela…

Y esto comprende tanto a sus presidentes republicanos como a los demócratas, lo que demuestra su coherencia en cuanto a sus apetencias imperiales y a sus creencias respecto a su misión en el mundo.

Todo esto acompañado siempre por su cinismo. Foster Dulles denomina a Centro y Sudamérica como “su patio trasero”.

Ahora, Hillary, en una declaración increíble, sostiene, entre otras cosas:

“No es un ataque a la política exterior de EEUU, es un ataque a toda la comunidad internacional”. “Pedimos disculpas por la divulgación de informaciones confidenciales”. “Desearía que seamos capaces de ir más allá de todo y volver a trabajar juntos en nombre de nuestros objetivos comunes”.

“Nuestra política es un asunto público, como se demuestra en nuestras declaraciones y en nuestros actos”.

Lo que, bien entendido, quiere decir: Ojo: no nos atacan sólo a nosotros, nos atacan a todos (o sea, el clásico “matemos al mensajero”). No pedimos disculpas por las cosas que dijimos, pedimos disculpas por su divulgación. No les den importancia a esas boludeces, tenemos miras superiores (¿todos nosotros, o sólo ustedes?). Nuestra política es un asunto público. Claro, de nuestro público, no del de ustedes. Y sí, se demuestra en nuestras declaraciones y en nuestros actos.

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