Mascaró


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miércoles, marzo 04, 2009

Los milagrosos yogures

Con los yogures, alguien se avivó.
Con los quesos pasa lo mismo, pero es otra historia.
Claro, el tema de la leche y sus derivados, tiene sus bemoles.
Hay precios comparativos, y sabemos que históricamente, el de la leche ha estado siempre al nivel de una botella de vino común, o de una de cerveza.
Entonces, no podemos llevar su precio a $ 5,00 o 6,00 el litro, por ejemplo, como le gustaría a Mastellone.
Además, la leche es un alimento esencial, y ningún gobierno lo permitiría, ni siquiera Menem. Sólo permiten ciertos (muchos) manejos con leches "especiales": vitaminizadas, calcificadas, y todo el rollo.
Pero los yogures no.
Por eso de repente aparecen yogures milagrosos. Yogures que curan todo: la obesidad, el estreñimiento, la falta de voluntad, ¡hasta el exceso de colesterol!
Los avisos para vendernos todo eso son muy graciosos, si no fueran más bien lastimosos y dieran un poco de indignación, porque evidentemente nos están tomando el pelo.
Los yogures modernos sirven para todo: hay (los más) que adelgazan. Uno ve hermosas y estilizadas muchachas, con cuerpos exactos, que corren muy alegres y nos transmiten su secreto: toman el yogur X (tomá que te voy a hacer publicidad), Ligth o BC. Ya los dos conceptos son indiferentes, lo que uno sabe es que nunca tiene que tomar el yogur normal, que es el que tomamos toda la vida.
Pero ahora han salido toda clase de yogures, que sirven para todo: multipropósitos.
Así, el del estreñimiento. ¿Realmente uno podría creer que tomando el yogur Y puede regularizar su intestino mejor que si toma diariamente una compota de duraznos (más rica y más barata, además) o el remedio de mi abuela: una cucharada de vaselina líquida antes de acostarse?
Luego, el del colesterol. Con esa, además, ridícula comparación con la cañería tapada, que hace sentir al marido un doble haragán, por no haber usado antes la sopapa y no haber tomado antes el yogur indicado, lo que le hubiera evitado ese infarto que está a punto de producírsele.
Ahora bien: se mencionan en esos avisos múltiples componentes químicos, vitaminas, proteínas, enzimas, hidratos de carbono, sodio, hierro. ¿Alguien controla la veracidad de todo eso?
Veamos también algunas de las virtudes de los tales yogures, leídas al pasar de sus envases:
Ayuda al desarrollo intelectual de los niños.
Contribuye a un embarazo saludable.
Favorece el buen rendimiento físico.
Ayuda a combatir el cansancio.
Ayuda reforzar el sistema inmunológico.
Cumple una importante función antioxidante.
Que Alá nos ayude.

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