Mascaró


Alea jacta est

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domingo, septiembre 28, 2008

Tiburones en formol

Un supuesto artista puso un tiburón tigre en una estanque de vidrio, lo llenó de formol para conservarlo, dijo que era arte, y lo vendió en ¡¡¡ocho millones de dólares!!! 

Y después desdeñamos a los chantas, personajes tan comunes en todo el mundo. Para no hablar de la Argentina, que si no los inventamos, falta poco.
Crab se acuerda de su niñez, en Morón, donde nació.
Frente a la estación, había un gran terreno, que se alquilaba para finalidades varias.
Un día apareció una gran carpa, que anunciaba a la famosa ballena Moby Dick, traída especialmente desde los EEUU a Morón, para que los moronenses tuviésemos el privilegio de verla, según proclamaban los carteles.
Crab, de alrededor de once años, no había leído a Melville, pero tenía una idea de que se trataba de una ballena famosa y muy temible, y naturalmente, la curiosidad le picaba. Nunca había visto una ballena que, como sabemos, no están en los zoológicos. Y Madryn no se había descubierto aún.
La entrada era bien accesible: un peso, que equivalía exactamente a medio dólar. ¿Pero de qué cornos se trataría? ¿Cuál sería el espectáculo?
No había forma de enterarse por el boca a boca, porque el barrio de Crab era humilde, y nadie había tenido la suerte de conseguir el mango necesario.
No me acuerdo como fue que lo conseguí. Desde ya que mangando diez centavos a cada miembro de la familia, como era mi habitual estrategia. Y así entré a conocer a Moby Dick, que ni siquiera sabía si estaria viva en un estanque nadando, o qué.
Al entrar choqué con un penetrante olor a formol (lo conocía porque mi madre daba con él el toque final al lavado de los baños). Y ahí, sobre el pasto, contenida (¿para que no escapara?) por un parapeto redondo de madera, estaba Moby Dick.
Moby Dick era una ballena cualunque, rellena de formol, alrededor de la que di estupefacto la vuelta, y que amenazaba con desintegrarse en cualquier momento (como ocurrió también, por otra parte, con el tiburón del "artista").
Naturalmente salí a las puteadas por el peso más malgastado de mi vida.
Hoy Crab, arrepentido de aquel impulso, quiere rendir humilde y postrer homenaje  a aquel genio precursor que, hace más de cincuenta años, había anticipado el arte contemporáneo. Solo que con ballenas en lugar de tiburones. 
Y que tuvo miserable compensación, como todo precursor, a juzgar por la docena de refunfuñeantes espectadores que daban vueltas en torno de Moby Dick, pensando, como Crab, ¿qué carajo estoy haciendo aquí, mirando embobado una ballena podrida, por la que pague además un peso que hubiera gastado mucho mejor en cualquier otra cosa?

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2 Comentarios:

A la/s 11:05 p. m., Blogger MacQu dijo...

Hola
La verdad que me hiciste acordar de la vez que puse "mi peso" para ver una sirena que pasaba por mi pueblo!!! Gracias.
Al menos la mía saludaba encerrada en una "pecera" del carro.
Y bue! uno descubre que ganó dinero... Vos y yo gastamos un peso pero el que pagó los 8 millones y se le pudrió el pescado anda peleando con abogados... jajaja
Me gusta lo que contás.

 
A la/s 12:05 a. m., Blogger Mascaró dijo...

Gracias, Macqu. Te agradezco tu benévolo comentario y tu visita.

 

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