Mascaró


Alea jacta est

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martes, enero 22, 2008

La teoría de la conspiración II: los jesuitas escribieron los Protocolos de los sabios de Sión, provocaron el affaire Dreyfus, etc.

Proseguimos con extractos del delirante relato de Eric Phelps, autor de la obra titulada Asesinos del Vaticano, que mezcla algunos elementos de la realidad, y llena los baches con su ferviente y tendenciosa imaginación. Lo peor es que hay gente que se toma en serio estas cosas. Para quienes deseen ampliar sus conocimientos de estos delirios, ver la página www.vaticanassassins.org/
Meter Beckx era el General Jesuita hacia fines del siglo xix y comienzos del xx. Fue él quien dio la orden de hundir el Titanic. Los jesuitas tenían como objetivo, y siempre encararon el establecimiento de un Orden Mundial bajo la autoridad del Papa. Es interesante estudiar la historia de la Orden con relación a las crisis nacionales en germen –y aquí, con relación al Titanic.
Planteémonos la siguiente pregunta: aún cuando no sabemos dónde estaban en ese momento, ¿la Compañía de Jesús sacó partido de esta historia? La respuesta es sí. Sí, porque este episodio permitió la fundación del Banco de la Reserva Federal, que poseen y controlan por intermediación de los Caballeros de Malta y de sus haberes. Ellos no poseen nada directamente: ejercen siempre su control a través de terceros dignos de confianza.
¿Cómo sabemos que los jesuitas controlan el Federal Reserve Bank? Porque el Federal Reserve Bank sirvió para financiar la segunda “guerra de los 30 años” (de 1914 a 1945), en el curso de la cual todo lo que se produjo, absolutamente todo, fue en el sentido de los intereses del Vaticano.
Se ha descubierto que el hombre más poderoso de Irlanda, el jesuita Francis Browne, estaba en el Titanic, donde tomó fotos de aquellos que habrían de hundirse. Justo antes de la partida desde Queenstown, en Irlanda, con destino al Mar del Norte, el afortunado sacerdote abandona el navío, según las palabras de Martín Sheen, narrador de Los secretos del Titanic. Por supuesto podría ser cualquier cosa menos suerte: todo estaba planificado. Martín Sheen, quien fue novicio jesuita de St Jacques en Warnersville, Pennsylvania, estaba allegado a los jesuitas.
Los que se hundieron fueron judíos opulentos que se oponían a la creación de un banco centralizado en América, en particular John Jacob Astor, que era amigo personal de Louis Brandeis, de la Corte Suprema de Justicia. Brandeis se oponía también con vigor a la fundación de un banco central.
Si bien perecieron en el naufragio tres judíos importantes: Astor, Guggenheim y Straus, Astor era el màs rico. Muchos pretenden incluso que era el hombre más rico del mundo. En todo caso, y sin ninguna duda, era el judío más rico. No era más rico que el Papa, pero era el hombre más rico del mundo y no utilizaba el poder en el mismo sentido que la Compañía de Jesús. Más tarde, su hijo, John Jacob Astor IV, se asocia al trust bancario, lo que puede verificarse en Internet; es así como los jesuitas tuvieron acceso a la fortuna de los Astor y, después, el control. En esa época, se desembarazaron de los Astor porque codiciaban su fortuna, y porque querían poner término a su oposición al proyecto de creación de un banco central. En eso, obedecían las Instrucciones Secretas, que preveían apoderarse de las posesiones de la viudas y de aquellos que les ofrecieran resistencia. Esto es precisamente lo que hicieron en el Judío Errante de Eugenio Sue. Esta historia pone en escena a una familia protestante francesa, los Rennepont, y describe la eliminación metódica de sus diversos miembros por los jesuitas, apuntada a que estos últimos pudieran meter mano a su fortuna luego de la extinción del linaje, en París, en un momento bien preciso. Y era precisamente un judío quien había generado esa fortuna.
Es por una razón análoga que se desembarazan de Astor.
Oliver Stone hace una cita sobre el Titanic en el filme sobre JFK. Pienso que Stone fue manipulado por los jesuitas, que controlan Hollywood. Es la razón por la que ellos han destacado numerosas partes del texto con su impronta. Una de las frases donde esto se manifiesta es la pronunciada por Garrison, cuando está sentado a la mesa y declara: “Señores, debemos comenzar a pensar diferente. Debemos pensar como la CIA: blanco es negro, y negro es blanco.” Entonces, cuando Bill, uno de los miembros del equipo de Garrison, es abordado por un agente de la CIA, que trata de convencerlo para ganarlo para su causa, el agente declara: “Miles de personas van a morir. Haría mejor en alejarse de Garrison. Se va a hundir con el Titanic".
Es ahí donde se hace evidente un indicio que muestra que aquellos que estaban detrás del asesinato de Kennedy, y que intentaban embrollar las pistas de la investigación de Garrison, eran los mismos que enviaron al Titanic al fondo del océano.
Los grupúsculos y milicias de la extrema derecha tienen todos un punto común: detestan a los judíos. Es en mi sentido un indicador sagrado. Si detestan a los judíos, eso quiere decir que se les ha inculcado el odio a los judíos, que han sido adoctrinados. Detestan a todos los judíos; y esto incluye a los Black Moslems (musulmanes negros). Su lider, Louis Farrakhan agita abiertamente los Protocolos de los Sabios de Sión y hace a los judíos responsables de todos nuestros problemas, y de todos los males que sufren los negros. Los grupos de extrema derecha están todos controlados por los jesuitas porque son todos anti-judíos, y porque no tienen nada que decir sobre la orden jesuita, ¡nada!
El caso de Timothy Mc Veigh (1) es el de otro católico romano irlandés sacrificado, como Kennedy, todo por crear un movimiento popular contra los grupos de extrema derecha, porque buen número de ellos son verdaderos patriotas que aspiran a la libertad; quieren conservar sus armas; quieren ser libres de educar a sus hijos como les parece mejor; son buenas gentes honestas, pero ignoran que sus dirigentes son títeres bajo las botas del Vaticano.
Por ejemplo, los jesuitas que controlaban a Clinton, fomentaron el atentado de la bomba de Oklahoma City para justificar la cruzada contra los miembros de esos movimientos de extrema derecha, conservadores, evangelistas en su mayor parte, a fin de circunscribirlos y exterminarlos. Pero las cosas no salieron según lo previsto. Entonces hicieron explotar el edificio. Se desembarazaron de Timothy Mc Veigh. Toda esa masacre habría podido evitarse con un simple golpe de teléfono del Arzobispo de New York al obispo de Oklahoma, que hubiera podido detener todo eso.
El objetivo del atentado de la ciudad de Oklahoma era hacer nacer un sentimiento hostil contra la extrema derecha. Y sus dirigentes, los que controlan a las organizaciones de extrema derecha, traicionaron a las bases, del mismo modo que los rusos de la Armada Blanca fueron traicionados por la Revolución comunista de 1917-1922.
Sus propios líderes los traicionaron, como Hitler traicionó a sus ejércitos del Este, les cortó sus aprovisionamientos, les impidió tomar Moscú, y los dejó morir de frío en la nieve rusa; como Napoleón traicionó a sus ejércitos del Este, abandonando a 250.000 hombres; es la suerte que aguarda a nuestros patriotas que son hoy la última muralla contra la tiranía en este país.


(1) Timothy Mc Veigh es el terrorista que hizo volar en Oklahoma con un vehículo-bomba el edificio que albergaba oficinas del F.B.I. y una guardería para los hijos de los empleados. A causa de la explosión murieron 167 personas, entre ellos 19 niños (500 resultaron heridas). Mientras huía, McVeigh fue detenido por un agente de policía por carecer de matrícula y llevar un arma de fuego. Tras dos días de investigación, fue acusado de ser el autor material de la matanza.
El 13 de junio de 1997, fue declarado culpable y condenado a muerte. Terry Lynn Nichols fue sentenciado a cadena perpetua por 160 cargos de homicidio. Michael Fortier fue condenado a 12 años de cárcel por no advertir al gobierno sobre el atentado.
El 11 de junio de 2001, en Terre Haute (Indiana), Timothy McVeigh recibió la inyección letal, muriendo casi instantáneamente. (Nota de Crab).

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