Mascaró


Alea jacta est

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jueves, mayo 21, 2009

La huerta de tomates

Un italiano vivía solo en Nueva York. Quería hacer en la huerta su plantación anual de tomates, pero era un trabajo muy difícil, ya que la tierra estaba muy dura.
Su único hijo, Vincent, que acostumbraba ayudarlo, estaba preso. El padre le escribió una carta contándole sus dificultades:

Querido Vincent:
Estoy muy apenado, porque parece que no podré plantar mis tomates este año. Al parecer me estoy poniendo muy viejo para cavar en el terreno. Sé que si estuvieras aquí no tendría dificultades. Sé que estarías muy feliz de ayudarme a cavar la tierra como en los viejos tiempos.
Con todo cariño, Papá.

Unos días después recibió una carta de su hijo.

Querido papá:
No caves en el jardín. Ahí están enterrados los cuerpos.
Cariños, Vinnie.

A la mañana siguiente, a las cuatro de la madrugada, llegó la policía y los agentes del FBI, y cavaron por todo el terreno, sin poder hallar los cadáveres. Le pidieron disculpas al viejo y se fueron.

Ese mismo día, el padre recibió otra carta de su hijo.

Querido papá:
Ahora podés seguir adelante con tu plantación de tomates.
Es lo mejor que pude hacer dadas las circunstancias.
Te quiero mucho, Vinnie.

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